El Girona ‘apoCopa’ al Atlético

Griezmann
Con la vuelta de Josema, el Atlético de Madrid empata en Girona por los octavos de final de la Copa del Rey. Griezmann abrió el marcador y Lozano le dio el empate al local.

Girona y Atlético de Madrid firmaron tablas en el primer asalto de los octavos de final de la Copa del Rey. Dirán los optimistas que el 1-1 de Montilivi favorece a los de Simeone para la vuelta en el Metropolitano, pero viendo la apuesta de uno y otro equipo en el partido, parece poco premio para lo que el cuadro colchonero se podía haber llevado. Con un once inicial que podría ser cualquiera de los de LaLiga, el Atlético se llevó un empate y gracias, porque bien pudo haber caído ante un Girona plagado de suplentes, que le puso contra las cuerdas.

De lo malo, lo menos, que el equipo colchonero marcó en campo contrario. Por si las moscas. De lo malo, lo más malo, que el conjunto rojiblanco se reblandece a domicilio y evita ir frontalmente a por los partidos a pesar de que se le suponga favorito en la mayoría de ellos. Escasa ambición que dirían algunos. La eliminatoria está abierta para la vuelta. El susto no ha pasado. El tono grisáceo del equipo colchonero en algunos partidos es un anatema viendo la calidad de la plantilla. El Girona se llevó la primera mitad, el Atlético la segunda y la eliminatoria sigue abierta.

Con los precedentes que tenía el Atlético de Madrid ante el Girona, Simeone se tomó en serio el partido de ida de los octavos de final. El once que saló al césped de Montilivi fue uno que podría haber jugado en cualquier partido de Liga o Champions. Si cabe, la única ‘licencia’, la de colocar al canterano Montero en el lateral izquierdo. Pero a la fuerza, el preparador colchonero se acordó del destrozo que hizo Navas por ahí con el remiendo de Saúl y prefirió echar mano del canterano colchonero que al menos ocupaba una de las dos posiciones a las que acostumbra (la otra es la central). Pese a que le puso voluntad el jugador del Atlético B, el equipo colchonero volvió a sufrir muchísimo por esa zona. Esa posición está siendo un drama con las lesiones de Filipe y Lucas.

En el caso del Girona, Eusebio se dejó pólvora en casa, centrado en el partido del próximo fin de semana ante el Alavés. Y el Atlético agradeció la gentileza. Stuani no estaba, por ejemplo, el tipo que le había hecho los cuatro goles al Atlético en los cuatro cruces anteriores entre ambos equipos. Tampoco estaba Pedro Porro, la revelación del cuadro gerundense este curso. Ni Bonou, el meta titular. Por contra, ‘meritorios’ como Doumbia o el canterano Paik, que se estrenaba… Lo que visto lo visto en el partido, el Atlético puede dar gracias.

El Girona estuvo a punto de sorprender nada más arrancar el partido. Un disparo de Aleix que se marchó rozando el palo en un saque de una falta frontal. Cuando todo el mundo esperaba que pusiese el balón en el área, disparó y estuvo cerca de anotar. Acto seguido, de nuevo, la tuvo el cuadro catalán. Lozano se plantó solo en el área pequeña pero la pegó mordida y Adán pudo detener la internada.

El partido se movía en unos términos poco agradables para un Atlético que sin embargo marcaba en la primera ocasión en la que llegaba. Kalinic controlaba, se la dejaba a un Griezmann que llegaba en carrera, para que el francés la pegase dura y seca a la escuadra. Gorka tocaba el balón, que tocaba el larguero, rebotaba, le pegaba en el pie y se metía.

El Girona se encontraba con un peso inesperado nada más arrancar. Y tardaba en reaccionar, porque en la primera media hora le daba el balón al Atlético. Pero cuando el equipo catalán se daba cuenta de que siendo más valiente ponía en problemas al equipo colchonero, desperaba. Lozano con un disparo alto, Doumbia con un cabezazo peligrosísimo en el área pequeña… hasta que de nuevo Lozano daba con la tecla. Un balón en el borde del área, que golpeaba no muy fuerte con el interior a la escuadra más lejana, para que Adán se lanzase en vano. El meta le pegaba un manotazo al balón pero se colaba. Quizás pudo hacer algo más.

El Girona se daba cuenta de que le hacía daño al Atlético e iba a por más. Minutos después del empate en el 33, el propio ‘Choco’ Lozano remataba de cabeza al larguero. El equipo colchonero echaba mano de su imagen más timorata, la de los partidos de fuera de casa en la que sufre y es incapaz de imponer una plantilla que se supone superior a 17 de los 20 equipos de LaLiga. Preocupante porque el once colchonero era de supuestos titulares mientras que del Girona lo era de supuestos suplentes… y el dominado era el cuadro catalán.

CAMBIOS PARA TAPAR LA VÍA DE AGUA

Simeone, que había visto como todos, que la banda izquierda era una vía de agua, sacaba a Correa por Montero al descanso, reubicaba a Saúl en el lateral izquierdo y el Atlético volvía a hacerse con el control del partido y a generar ocasiones. La primera, un centro de Griezmann al corazón del área para un cabezazo picado de Kalinic que se iba muy centrado. De nuevo el croata, minutos después, controlaba en el área un balón llovido, se conseguía dar la vuelta y, cuando lo tenía todo de cara, la pegaba alta… Luego era Correa el que culebreaba en el área para hacerse un hueco y pegarla pegada al palo. Perdonaba y perdonaba el Atlético.

Y en esas circunstancias lo normal es sufrir un accidente. Y en el ecuador de la segunda mitad a punto estuvo de producirse. De nuevo internada por la banda izquierda colchonera, Ramalho la colocaba en el corazón del área, donde Doumbia, a tres metros de la portería, la pegaba floja para que Adán, prácticamente batido, se pudiese tirar y evitar el 2-1.

El Cholo seguía con el carrusel de cambios. Retiraba a Griezmann, metía a Thomas para reforzar la medular; sacaba a Kalinic y metía a Vitolo. Incomprensible de verdad que el canario no tenga más minutos en este equipo donde los que le cierran el paso no justifican en el campo el porqué. A nadie ha de sorprenderle que la gestión de los minutos invite a jugadores que podrían ser importantes, a marcharse. Tiempo al tiempo. El Atlético jugó los últimos 20 minutos con Correa como delantero centro.

El canario tardó cinco minutos en rozar el gol con un disparo durísimo desde dentro del área, que Iraizoz detuvo no sin problemas. Acto seguido, Thomas estuvo apunto de marcar desde 35 metros. Un lamentable despeje del meta vasco fuera del área fue a parar al ghanés, que la dio de primeras en parábola y el balón se fue a menos de un metro de la portería.

El partido acabó con una acción en la que el Atlético pidió penalti en una internada de Lemar en el área en la que Muniesa le derribó con la pierna. El colegiado entendió que había tocado balón pero lo cierto es que el catalán había tenido que subir mucho la pierna para frenar a la altura de la cintura al galo.

Fuente: Mundo Deportivo

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