Thomas rebasó a Nieve a 340 metros y se vistió de amarillo

Geraint Thomas
Valverde intentó una ataque lejano, pero desfalleció en el intento. El Sky neutralizó al Movistar, un ataque de Dumoulin y ya domina el Tour. Froome es tercero.

No hubo tiempo para la segunda etapa de los Alpes. Por fin. Alejandro Valverde intentó la gesta lejana, Mikel Nieve rozó la victoria, Tom Dumoulin atacó en un descenso… Pero todo se esfumó en el último puerto de La Rosière ante el todopoderoso Sky. Geraint Thomas logró el triunfo y se enfundó el maillot amarillo. Chris Froome es segundo en la general. Cuando nos preguntábamos quién es el líder del Movistar, el interrogante ha cambió de dirección. ¿Quién es el líder del Sky?

El Movistar pasó al ataque. Lógico. Llevar el tridente en el grupo, a la espera de que uno falle para decidir quién es el jefe, no aportaba ningún beneficio. Si tienes un tridente, hay que pinchar al enemigo. Eso hizo el equipo telefónico este miércoles, en el segundo contacto con los Alpes. Lanzó a Marc Soler por delante, con el resto de aventureros. Puso un buen ritmo en el Pré, primero con Bennati y luego con Amador. ¿Quién remataría la faena? De repente salió Alejandro Valverde, viejo rockero, que había tomado la salida desde la tercera plaza del podio. Faltaban 54 kilómetros para la meta. Si quieres desmontar a un rodillo como el Sky, hay que hacerlo con una ofensiva lejana. No hay otra fórmula.

El enemigo era ese: el Sky. Si un equipo toma la cabeza del pelotón desde el primer kilómetro, te está enviando un mensaje: soy el patrón. Por eso esperábamos que al ataque de Valverde sólo respondiera el trabajo del equipo de Chris Froome. Ningún otro. Era un buen día para desgastar al rodillo británico, para verle sufrir, para recoger las rentas… Eso esperábamos, pero eso no sucedió del todo. El Bahrain tomó las riendas del grupo perseguidor en el Roselend. Había dos lecturas: o pretendía recortar tiempo a Valverde, o estaba preparando su propio ataque. Lo segundo tenía sentido. Lo primero era un despropósito.

Nibali tensó en la bajada. Igual que Bardet. Son dos especialistas, se gustan en los descensos. Pero quien abrió más trecho en este terreno fue Dumoulin, que se lanzó junto a su compañero Andersen. Todavía hay mucho gallo con opciones. Cada cual juega sus cartas. Dumoulin empalmó con Valverde. Dos buenos galgos. O eso creíamos. Cuando Dumoulin le pidió relevos a Alejandro, el murciano le dijo que no. Detrás venía rearmado el Sky, a medio minuto. Pero sobre todo venían Mikel Landa y Nairo Quintana. El holandés es un rival de aúpa. Así que vuelta a la casilla de salida. ¿Quién es el jefe del Movistar? Valverde se descolgó. Y nos quedamos con las ganas de que Landa o Nairo hubieran dado continuidad a la estrategia.

Esa misma pregunta hay que hacérsela con el Sky. El palmarés eleva a Froome, obviamente. Aunque Geraint Thomas disfrutó de su oportunidad, con un ataque que le aupó al maillot amarillo. Primero atrapo a Dumoulin, pero miraba hacia atrás, a ver si venía Froome, que arrancó repetidas veces. El Sky estaba en modo exhibición. Froome se marchó finalmente. Nairo no respondió esta vez. Hacía tiempo que Landa ya se había descolgado. Froome cazó a Dumoulin y Thomas cazó a Nieve. No dejaron ni las migajas. Sí muchas víctimas.

Esta partida de ajedrez desvió la atención de otro foco vibrante: la lucha por la etapa. Ahí pujaban tres españoles: Mikel Nieve, Jesús Herrada y Dani Navarro, que celebraba su 35 cumpleaños. Nieve es perro viejo en este tipo de escapadas, ganador de etapas en el Giro (tres) y en la Vuelta (una). A sus 34 años buscaba la Triple Corona. A punto estuvo. Thomas le pasó en el último kilómetro como una centella. Fue un día con dos españoles valientes. Los dos derrotados. Hay que aplaudir igualmente.

Fuente: AS

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Tecnólogo en Informática, Diseñador Gráfico, Community Manager y Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Fundador de portal Todo Deportes dedicado a las noticias mas relevantes en cada disciplina nacional e internacional.