Suárez rescata del bochorno al Barça en Vallecas

Luis Suarez marca el tercer tanto ante el Rayo Vallecano (Gonzalo Arroyo Moreno / Getty)

Después de la imponente exhibición en el clásico, en Vallecas regresó el peor Barça de la temporada. Ese que en Butarque se dejó tres puntos y que penó en el primer tramo de temporada. Ante el Rayo, sin embargo, el mal juego no le privó sumar los tres puntos porque, a la desesperada y los últimos minutos, Dembelé y Luis Suárez fueron capaces de remontar un partido que tenían perdido. La épica sonríe a los azulgranas para llevarse un partido que no merecieron ganar y se mantendrán como líderes al regreso de Messi.

El Barça comenzó como un equipo repleto de seguridades, pero terminó totalmente descompuesto. En Vallecas se vio además que, sin Messi, la regularidad del equipo no es tal como se pregonaba en los últimos días. Aseguró Valverde que su equipo había aprendido la lección de Butarque, pero ni mucho menos era así. Porque el Barça fue incapaz de ser superior a su rival, penúltimo de la clasificación, durante buena parte del partido.

El exceso de confianza pasó factura al Barça tras unos buenos primeros minutos

Del dominio abrumador inicial con el que logró adelantarse en el marcador pasó al sesteo y, de ahí, a la complacencia. El cortocircuito se fue agigantando a medida que su rival ganó confianza. La desesperación llegó en el segundo tiempo, cuando el Rayo le dio la vuelta al partido. El acierto en dos remates cuando el partido expiraba rescató al Barça de un partido bochornoso.

Todo sonrió al equipo azulgrana en los primeros 25 minutos. Nadie podía pensar todo lo que sucedería en los 60 siguientes. El dominio no atemorizaba a Alberto, portero local, pero parecía cuestión de tiempo que el peligro apareciese. Tocaba el Barça por dentro, donde volvía a brillar la prestancia de Arthur, y eran los laterales quienes buscaban la profundidad a la espalda de la defensa.

Fruto de esa apabullante superioridad el Barça golpeó a su rival. Jordi Alba rompió al espacio por la izquierda, sin que ningún rival se enterase de que el correcaminos de la Liga iba derecho hacia la portería. Rakitic dibujó un buen pase para habilitar al lateral. Y este esperó todo lo que hizo falta, una eternidad, hasta que encontró el pase correcto. Luis Suárez fue el beneficiario de la asistencia y anotó su octavo gol en Liga con un sencillo remate dentro del área pequeña.

La pasividad del Rayo en la jugada era una muestra de su incomodidad en el partido. Míchel ordenó entonces a su equipo elevar la presión. Y el riesgo de dejar más espacios todavía a la espalda de sus centrales terminaría dando unos frutos inesperados. En ello colaboró un Barça que se relajó tras el gol. Relajados por su fantástico desempeño, los jugadores azulgranas perdieron la concentración de forma paulatina.

La reacción del Rayo penaliza a un Barça muy conservador

Los errores en las entregas se convirtieron en más groseros a partir del ecuador del primer tiempo. El cortocircuito en el centro del campo apagó las luces del equipo. El Rayo empezó a creer. Se lo permitió el Barça, que ya no encontraba facilidades para salir con el balón jugado. En uno de esos fallos llegó el empate. Pozo aprovechó un rechace de Piqué para batir a Ter Stegen con un fantástico disparo desde la frontal. Se desgañitaba el central azulgrana exigiendo mayor diligencia a Rakitic, mal colocado en la acción.

El sesteo azulgrana les hacía encajar un nuevo tanto por novena jornada consecutiva. Debía volver a tomar la manija del encuentro. Y el gol surtió su efecto. El Rayo ya había conseguido su objetivo de mantenerse vivo en el primer tiempo y dio un paso atrás. Suárez rozó el segundo con un golpeo de primeras que se fue al poste justo antes del descanso.

Necesitaba el Barça el balón para reconstruir su ambición. Y sin embargo lo que logró con su renovada intensidad en la presión fue apenas pisar el área rival. El Rayo no se amilanó y buscó el contragolpe con un Raúl de Tomás desatado. Ter Stegen salvó a su equipo en un mano a mano en la primera, pero en la segunda no hubo forma. El delantero se anticipó a Piqué y remató al palo. Alvaro García aprovechó el rechace para hacer el segundo y elevar la alerta roja al banquillo de Valverde.

Dembelé había sido la solución para buscar una profundidad que no había existido en el primer tiempo. Pero el Rayo seguía atacando el espacio con éxito y provocando en cada acción pánico a Ter Stegen. Valverde retiró entonces a Arthur y a Coutinho, inofensivo durante toda la noche, y concedió media hora a Munir y a Arturo Vidal.

Luis Suárez aparece de nuevo para rescatar tres puntos

Los cambios acabaron de desorientar a un equipo sin referencias futbolísticas claras. Los jugadores rayistas parecían ser mayor en número. Dominaban el partido y generaban mayor peligro pese a que el resultado urgía al Barça. Las imprecisiones se multiplicaban y la desesperación entre los jugadores azulgranas iba a más.

Solo al final, a la tremenda, la fortuna permitió al Barça encontrar el gol. Y no uno, sino dos. El Rayo se metió en su área y con balones colgados llegaron dos ocasiones que Dembelé y Luis Suárez aprovecharon. Después de lo visto en Vallecas, la mejor noticia para el Barça, además de los tres puntos, parece ser que cada vez queda menos para la reaparición de Leo Messi.


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Fuente: Vanguardia