Los Celtics pusieron toda la garra, pero no pudieron con los Wizards

El Garden no necesita de estrellas para hacer vibrar al público de Boston. Le basta con la mística y el sabor a baloncesto añejo que destilan sus tablas. A eso es a lo que se aferraron los Celtics ante las ausencias de Irving, Horford o Brown pero no fue suficiente para llevarse la victoria ante los Washington Wizards, que terminaron imponiéndose por 124-125.

Los Celtics se entregaron a un baloncesto ofensivo más propio de otras latitudes y pronto tomaron carrerilla en el luminoso con un primer parcial espectacular en el que tomaban la delantera con un 37-21 que no aventuraba nada bueno para los capitalinos.

Tatum, que apunta a estrella si no lo es ya, ejerció de comandante de unas operaciones. Pero a su lado contó con un batallón que no perdió la cara a ninguna de las misiones encomendadas por el general Stevens. Si había que atacar el aro tras amasar el balón y marear a su par, ahí estaba Larkin. Que había que minar la resistencia interior, aparecía Monroe. Todos sumaban para irse al descanso con ventaja y con la sensación de tener desquiciado a su rival. Especialmente a un Kelly Oubre que se convirtió en el objeto de las iras de los aficionados del Garden.

En estas estábamos cuando el partido llegó al descanso y lo hizo con los Celtics administrando la renta que habían adquirido en el primer parcial. Al menos así fue hasta que apareció el otro Morris para poner algo de pimienta al choque y apretar las cosas al descanso y ponerlas todavía más emocionantes a la salida de los vestuarios gracias a la llegada al choque de un Bradley Beal hasta entonces desapercibido y que terminó por darle la delantera a los Wizards(76-77).



Los Celtics, sin embargo, no se dejaron ir y sacaron la casta con dos buenas defensas al comienzo del último parcial. Dos acciones que derivaron en cinco puntos con los que la muchachada de Stevens volvía a poner el marcador a su favor.

Lo que quedaba por delante era un tira y afloja en el que saldría ganador quien mejor templase sus nervios. El primero en golpear fue Nader con un triple dibujado en la genial pizarra de Stevens y plasmado en una jugada casi perfecta para anotar cuando restaban 1,7 segundos de posesión.

Una canasta que, sin embargo, no fue la puntilla para los Wizards que esperaban los aficionados. Mahinmi tomó el relevo anotador para los de Scott Brooks e terminó amargando la noche a un buen Monroe.

Pero la noche estaba para los Celtics, que no se dejaron amedrentar por la reacción capitalina ni por las continuas interrupciones en un partido que había comenzado con mucho ritmo, pero que terminó ahogando a sus protagonistas.

A todos menos a Marcus Morris que desafió a Satoransky con una canasta en la cara del checo que terminaría siendo definitiva. El ex del Barça no pudo responder dos jugadas después como tampoco lo pudo hacer Tatum para cerrar el choque. Quedaba un minuto de infarto. Bueno, 51 segundos para ser exactos.



Tiempo de sobra para jugarse un partido entero. Un choque en el que gobernó de nuevo Morris con otro triple e irse hasta los 27 puntos pero no fue suficiente para abrochar la victoria por culpa de un triple a falta de dos segundos de Meeks que mandaba el choque a la prórroga.

Un tiempo extra en el que la valentía de Tatum pudo dar la victoria a los Celtics pero un fallo desde el tiro libre dejó al público con otra prórroga que llevarse a la boca. Todo gracias a un partido en el que nadie parecía querer la victoria.

Al final fueron los Wizards quienes más remaron para hacerse con un triunfo que les permite acercarse a los Cavaliers en la lucha por la cuarta plaza del Este.

Fuente: Marca

Acerca de Pablo Tedesco 1494 Articles
Tecnólogo en Informática, Diseñador Gráfico, Community Manager y Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Fundador de portal Todo Deportes dedicado a las noticias mas relevantes en cada disciplina nacional e internacional.