La profecía de la niña uruguaya que salió con Griezmann en la final

La voz de Sofía apenas se podía escuchar en el Estadio Olímpico Luzhnikí el pasado domingo. En las tribunas, 78 mil fanáticos esperaban ansiosos la salida de los equipos para ver el partido más esperado cada cuatro años: la final de la Copa del Mundo.

Uno a uno los jugadores fueron apareciendo, entre colaboradores, personal de la televisión, el equipo arbitral del argentino Néstor Pitana y 22 niños de todo el mundo dispuestos para acompañar a los protagonistas.

“Antoine hay una niña uruguaya en el túnel que quiere salir contigo”, le dijo un colaborador de la organización en francés. El delantero galo, acostumbrado a los gestos cercanos con Uruguay, no lo dudó. Retrocedió sobre sus pasos, preguntó quién era y la tomó de la mano.

En medio de la adrenalina y la concentración previa al partido más importante, el delantero del Atlético de Madrid saludó a Sofía y volvió a hacer gala de su carisma para preguntarle cómo se sentía.

Entre el ruido, el grito de los fanáticos y las arengas de los jugadores, la niña alcanzó a decirle: “Me llamo Sofía, soy de Uruguay y hoy vas a hacer un gol”.

El delantero y Sofía salieron de la mano, se pararon juntos durante los himnos y 120 minutos después el delantero se coronó Campeón del Mundo, además de ser votado como el jugador más valioso de la final.

Sofía Sempolis tiene siete años, vive en Jacinto Vera y fue la única uruguaya que pisó el campo de juego en la final del Mundial de Rusia.

“Fue una experiencia muy linda y estaba muy emocionada. Conocía a Griezmann, a Mbappé y a Rakitić de coleccionar el álbum de figuritas pero de los otros no me acordaba. Cuando le dije a Griezmann que era uruguaya me felicitó y yo hinchaba por Francia”, le cuenta Sofía a ECOS.

Un video grabado junto a su padre y su hermano para la cadena McDonald’s la hizo ganadora del premio mayor: viajar a Moscú a ver la final y salir con uno de los jugadores.

“El video consistía en una arenga y con el hermano hacíamos de jugadores. Ella era la capitana y nos arengaba a llegar a la final. Nos divertimos mucho y al jurado le gustó”, agrega su padre, José.

El jurado, compuesto por los exfutbolistas Andrés Scotti, Sebastián Eguren y Daniel Baldi y los periodistas Diego Jokas y Federico Paz, eligió su arenga y la clase de Sofía en el Colegio Poveda se revolucionó.

“Todos los días me preguntaban si había ganado y cuando llamaron a papá no lo podía creer”, dice la niña, cuya arenga logró conmover y divertir a tres hombres con años de vestuario.

“Que tres exjugadores estén en el jurado me dio confianza porque creía que la arenga estaba buena. La única experiencia de ella en avión fue un viaje a Brasil hace varios años y esta fue la primera vez que cruzamos el océano. Fue un sueño permanente durante todo el viaje y para mí que soy futbolero, ver a una hija en la final del Mundial es algo único”, agrega el padre, profesor de Química de profesión y compañero de viaje en la aventura mundialista.

En una entrevista previa a la elección del video ganador, los jugadores le preguntaron a Sofía si le gustaba el fútbol y ella dijo que su hermano le enseñaba a jugarlo. Santiago, de 12 años, juega el último año de Baby Fútbol en el Club Urreta y comenzó las prácticas en Albion, pero no podía participar del concurso porque estaba fuera de la edad establecida.

Ni bien pisaron suelo ruso, con Francia clasificada a la final, la misión de padre e hija fue lograr que Griezmann saliera con ella. “Sofía iba a estar loca de la vida de salir con cualquiera, pero yo les explicaba a los organizadores lo que Griezmann significaba en Uruguay por el cariño que nos tiene y porque no nos gritó el gol”.

Marcado a fuego por Carlos Bueno en la Real Sociedad, dirigido por Martín Lasarte y amigo personal de Cristian Rodríguez, José Giménez y Diego Godín, la vida deportiva de Griezmann estuvo marcada por los uruguayos, a quien dijo querer en más de una oportunidad.

En la familia de José son todos hinchas de Nacional, pero la violencia en las canchas del fútbol uruguayos los alejó de los partidos. Solo miran a Uruguay y la selección de Tabárez fue el vínculo perfecto para transmitir la pasión por el fútbol entre las generaciones.

“En el túnel pude hablar con una española y una peruana, porque nos entendíamos por el idioma. Con el resto de los niños me comunicaba por señas o por inglés, aunque no entiendo mucho”, reconoce Sofía, quien saca pecho por la profecía cumplida.

“Le dije a Griezmann que iba a meter un gol antes de salir a la cancha y cuando estaba en la tribuna con papá y él hizo el gol (el 2-1 parcial para Francia de penal) sentí una emoción gigante, no lo podía creer”, relata emocionada la niña de Jacinto Vera que cumplió el sueño de todo uruguayo, entrar al campo en una final del mundo, aunque sea por unos minutos.

Fuente: Ecos Uy