La historia hecha pelota: lo que pasó en Uruguay durante los últimos ocho mundiales

La historia no deja de escribirse nunca. Ni siquiera durante los mundiales. Aunque a veces pareciera que el mundo se paraliza durante un mes entero solo para ver rodar una pelota, las cosas –quizás más inadvertidas– siguen pasando.

Es así que en la historia de las copas del mundo, además de goles con la mano, atajadas memorables y penales en la hora, también hay políticos que renuncian a sus bancas y nuevas coaliciones electorales. Hay rapiñas y asesinatos, hay corridas bancarias, hay campañas de solidaridad contra el frío, y hay presos que se mueren calcinados en la cárcel.

Desde el retorno de la democracia en 1985, se disputaron ocho mundiales (el que se disputa ahora en Rusia ya es el noveno). En tres de ellos (1994, 1998 y 2006) Uruguay ni siquiera logró un lugar en la cita. Los cinco restantes trajeron suertes dispares, en la cancha y en casa.

Por ejemplo, la euforia por la vuelta a una copa del mundo en 2002 contrasta con la agonía de miles de familias sin trabajo y sin comida en plena crisis financiera. La fiebre mundialista que llegó a Estados Unidos en 1994 convivió con un Uruguay metido de lleno en la campaña electoral, y ausente en el pasto.

Los últimos dos mundiales, bajo la dirección de Óscar Washington Tabárez, compartieron época con el crecimiento de la economía y las políticas progresistas del Frente Amplio.

México 1986
El Mundial de México 1986 le dejó más penas que glorias a la selección uruguaya, que no pudo contra Argentina en octavos de final y se volvió antes de lo esperado. El 16 de junio, Pedro Pablo Pasculli le dio la victoria a los albicelestes, que luego serían campeones del mundo de la mano de un genial Diego Maradona.


Aunque los uruguayos tardarían en olvidar el desacertado pase del zaguero Eduardo Acevedo al delantero argentino que convirtió el gol de la victoria, pronto se enfrascarían en uno de los debates más significativos de la época posdictadura: la ley para que caducaran los delitos contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura.

Desde principios de año, varios oficiales habían sido llamados a declarar, y eso alimentaba los miedos a una sublevación. El 11 de junio, tres días después de que Fernando Álvez fuera humillado por los daneses, el presidente Julio María Sanguinetti se reunió con el líder nacionalista Wilson Ferreira Aldunate y ambos coincidieron en que era necesario “un gran entendimiento nacional”. Al otro día, Wilson recibió en su casa a Líber Seregni, líder del Frente Amplio, para conversar sobre el tema. Los altos mandos militares le habían hecho saber al gobierno que aceptarían una amnistía, lo que implicaba un cambio respecto a su postura hasta la fecha.

El 29 de agosto, con los ojos del mundo ya fuera de México, el Ejecutivo presentó el proyecto de amnistía para los delitos cometidos por los militares y policías durante la dictadura. El 22 de diciembre se aprobó la ley de caducidad, marcando el final del debate legislativo, pero el principio de una larga historia que continúa hoy. Como el gol de Pasculli.

Italia 1990
Uruguay viajó a Italia ilusionado. La cantidad de figuras que tenía a disposición el técnico Washington Tabárez (Enzo Francescolli, Ruben Sosa, Ruben Paz) hacía presumir que la celeste podría tener un papel protagónico en la Copa del Mundo.

Sin embargo, las aspiraciones de la selección se hicieron trizas con dos goles del local Italia en octavos de final. En Uruguay, mientras tanto, se vivían momentos de gran conflictividad social. El gobierno de Luis Alberto Lacalle, que recién se acomodaba la cinta de presidente, enfrentó desde el comienzo del período la resistencia sindical, que derivaría en el llamado a un diálogo social, convocado por el Ejecutivo en octubre de 1990.

Asimismo, durante la fiebre mundialista en Italia, el gobierno de Lacalle ajustaba los últimos detalles de la polémica venta del Banco Comercial a los hermanos Carlos y José Röhm. El Mundial también opacó una noticia que marcaría un hito en la inclusión financiera. El 14 de junio, cuando las tapas deportivas mostraban el penal errado por Ruben Sosa en el debut contra España, abrió en Uruguay el primer cajero automático, de la marca RedBanc.



Estados Unidos 1994
A diferencia de los dos anteriores, el Mundial de 1994 en Estados Unidos tuvo a Uruguay viéndolo de afuera desde el comienzo. Eso no impidió que los uruguayos siguieran con atención un torneo plagado de momentos históricos, como el doping positivo a Maradona o el gol en contra del colombiano Escobar –quien acabaría asesinado días más tarde–, pero la ausencia de la selección nacional dejó en bandeja el protagonismo a los políticos de todos los partidos, que ya encendían los motores para iniciar una de las contiendas electorales más reñidas de la historia del país.

Mientras cada partido debatía su postura frente a la reforma constitucional que cambiaría la forma de elegir a los representantes de la ciudadanía, también se cocinaban las alianzas electorales, que excedían las internas de cada colectividad política.

El Partido Nacional se debatía entre el continuismo de las políticas herreristas o la apertura de nuevos caminos, y el Partido Colorado, a empuje del expresidente Julio María Sanguinetti, buscaba retomar al poder.

El Frente Amplio (FA) también vivía días turbulentos. En pleno Mundial, la coalición de izquierdas realizó su Congreso Nacional, en el que definió a Tabaré Vázquez como candidato a la presidencia, que ya comenzaba a afianzar su liderazgo. Líber Seregni, por entonces aún presidente del FA, fue abucheado por los sectores radicales durante el congreso. “No queremos barra bravas en el Frente Amplio, ya vemos el mal que hacen”, dijo Seregni, en clara alusión a un hecho trágico que había ocurrido cinco días antes de que empezara el Mundial.

El 12 de junio, antes de que se disputara el clásico del fútbol uruguayo, un grupo de hinchas de Peñarol asesinó a Diego Posadas, un joven de 16 años hincha de Nacional. La AUF suspendió el fútbol por una semana, la Policía dispuso nuevas medidas, pero la violencia en las canchas seguiría siendo tapa de diarios por muchos años más.

Francia 1998
La canción de Ricky Martin sonaba en las radios, las escuelas y los boliches, y eso era lo más cerca que podía estar Uruguay del torneo que se disputaba en Francia.

Desde el sistema político, especialmente en el gobierno liderado por Sanguinetti, las miradas apuntaban a Brasil, que mientras avanzaba hacia la final del torneo también empezaba a mostrar signos de deterioro de su economía.



Más allá de la crisis, Brasil también recibía por primera vez un producto novedoso que solucionaba la impotencia masculina. Los uruguayos, quizá aburridos por un Mundial que les era ajeno, se acercaron a la frontera y agotaron el stock de Viagra.

En el panorama electoral, el Encuentro Progresista impulsó un referéndum para derogar la ley de marco regulatorio del sector energético, pero no llegó a los votos para llamar a consulta. Solo un 22% concurrió a votar (se requería 25%) el miércoles 17 de junio, dejando la iniciativa por el camino.

En el ámbito parlamentario también hubo novedades en los días de la Copa del Mundo. Aunque en julio debía entrar en vigencia el nuevo Código de Proceso Penal (CPP) votado el año anterior, las bancadas de todos los partidos acordaron aplazarlo para el año siguiente. Al final, ese nuevo CPP fue aplazado tantas veces que jamás fue puesto en marcha y hubo que esperar hasta 2017 (dos décadas, o cuatro mundiales) para que entrara en vigencia una reforma del código.

Corea Japón 2002
El esperado retorno de Uruguay a un mundial tras 12 años de ausencia se vio opacado por el avance de la crisis financiera, la más severa que vivió el país en toda su historia. Mientras se jugaba el Mundial –ese que tuvo a los uruguayos madrugando en los partidos contra Dinamarca y Francia, y aguantando el sueño contra Senegal–, el desempleo rozaba el 20%.

En el partido inaugural, el dólar valía $ 16,580. Cuando Brasil levantó la copa, ya estaba a $ 18,510, y en cuestión de meses pasaría la barrera de los $ 30.

Durante los pocos días que Uruguay mantuvo la ilusión de avanzar en el torneo, muchos estaban más pendientes de los puntos del índice riesgo país que de la tabla de posiciones mundialista. Uruguay cerró junio con 2 puntos en el Mundial y 1.358 puntos en el riesgo país, el más alto de su historia.




Ante el constante deterioro del sistema financiero, las noticias que ocupaban las tapas de los diarios, desplazando las imágenes deportivas, tenían que ver con el gobierno y su equipo económico. El 18 de junio, el gobierno presentó un paquete de 50 medidas de achique del Estado, que incluían la supresión de ministerios (como el de Turismo y Deporte), la reducción del número de directores en entes públicos. Esas reformas no cayeron bien en los funcionarios públicos, que iniciaron intensas movilizaciones para detener la marcha del gobierno.

En pleno mundial, el gobierno también abandonó el sistema de banda de flotación del dólar, pasando a un sistema de tipo de cambio libre.

Alemania 2006
Tras perder con Australia por penales en noviembre de 2005, Uruguay quedó afuera del Mundial de Alemania, el del cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Matterazi en la final entre Francia e Italia, que terminó con la azzurra alzando su cuarto título, aplicando a rajatabla un modelo defensivo y de contraataque.

Aunque los uruguayos quedaron sin participar del Mundial, el de 2006 fue el primer torneo que el país vivió bajo un gobierno de izquierda de la mano de Tabaré Vázquez, y el primero sin humo de tabaco en los bares.

Mientras la pelota rodaba por las canchas de Alemania, el exdictador Gregorio Álvarez pisó un juzgado por primera vez para declarar como testigo por la desaparición en la dictadura de Washington Barrios. También fue el turno de Juan María Bordaberry, quien después de haber sido citado en junio por primera vez, fue procesado por la jueza Graciela Gatti el 20 de diciembre de 2006.

Seguramente muchos uruguayos hayan festejado la actuación descomunal del arquero alemán Jens Lehman, quien –papelito mediante– atajó dos penales a Argentina (con un joven Messi en el banco), amargando a los ambientalistas que continuaban cortando la frontera con Gualeguaychú y Colón. Durante el Mundial, Uruguay presentó una queja formal ante el Mercosur por ese motivo y en el gobierno discutían qué hacer con un posible Tratado de Libre Comercio (TLC) por fuera del bloque regional. Por esos días un grupo de ambientalistas protestaban por la instalación de la planta de Celulosa en Fray Bentos.




Sudáfrica 2010
Uruguay llegó a Sudáfrica por la ventana y con poca expectativa. Sin embargo, el equipo de Tabárez (el de Forlán, Suárez y Cavani, entre otros) sorprendió a todos y llegó a semifinales tras una infartante serie con Ghana. Fueron días de festejos en las calles y algarabía generalizada, que se condijo con un furor consumista apalancado por el crecimiento continuo de la economía.

Un día antes de que comenzara el Mundial y el 2010 pasara a ser fútbol para los uruguayos, el gobierno de José Mujica tenía la esperanza de meter un gol gracias a un pase de Argentina. El gobierno de ese país denunció ante la Justicia a 10 dirigentes piqueteros de Gualeguaychú como presión a que levantaran el bloqueo del puente binacional, lo que aumentaba las posibilidades de poner fin al conflicto por la planta de celulosa de Fray Bentos.

En plena racha ganadora uruguaya, los piqueteros suspendieron los cortes y pusieron fin a cinco años de conflicto. En medio del jolgorio por el desempeño de la selección, Rocha vivió una tragedia.

En la madrugada del 8 de julio se desató un incendio en la cuadra 2 de la cárcel de Rocha, donde dormían 20 presos, de los cuales 12 murieron y tan solo ocho sobrevivieron.

Por entonces el presidente Mujica empezaba a marcar su “agenda social” para despenalizar el aborto, legalizar la venta de marihuana y habilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Brasil 2014
Es el Mundial que está más fresco en la memoria. La lesión de Suárez a menos de un mes de jugar el primer partido de la serie. La sorpresiva derrota con Costa Rica –el debut, hasta hace muy poco, era un partido imposible–. La recuperación de Suárez para jugar contra Inglaterra. El morbo. El doblete con la rodilla hinchada y las lágrimas de todos. La agonía de la victoria contra Italia y la negación absoluta de una mordida incomprensible.

Como en 1994, el Mundial de Brasil también encontró a Uruguay en el fervor de la campaña electoral. Sin embargo, había dos diferencias sustanciales respecto a veinte años atrás. Primero, la participación de Uruguay en la copa. Segundo, las elecciones internas de junio, que en 1994 no existían.

Solo dos semanas antes de debutar contra Costa Rica, los uruguayos acudieron a las urnas para definir los candidatos a la presidencia. Esa jornada terminó de dibujar el mapa hacia las elecciones de noviembre. En el Frente Amplio, Tabaré Vázquez se consolidó como candidato y Raúl Sendic empezó a perfilarse como su compañero de fórmula. En el Partido Nacional, Luis Lacalle Pou dio la sorpresa y le arrebató la candidatura a Jorge Larrañaga, quien terminaría siendo el candidato a vicepresidente por el Partido Nacional. En noviembre, el Frente Amplio ganó en segunda vuelta las elecciones y obtuvo su tercer mandato consecutivo con mayoría parlamentaria.

Los políticos también opinan
Más allá de los problemas sociales, económicos o políticos, los gobernantes también se toman su tiempo para disfrutar del fútbol y, cómo no, para opinar. “No le veo mucho a Brasil”, dijo por ejemplo Julio Sanguinetti en 1994, sobre el equipo que terminaría alzando el título. En plena gira por el interior, Sanguinetti también comentó la situación de Maradona, expulsado del Mundial por doping positivo. “La naturaleza le dio todo para ser un genio del fútbol pero a la vez sigue con sus dramas personales que nunca pudo superar”. En 2014, el presidente José Mujica también se permitió opinar sobre fútbol, o más bien, sobre la FIFA. “Son una manga de hijos de puta”, le dijo al periodista Sergio Gorzy mientras aguardaba la llegada de Luis Suárez al aeropuerto de Carrasco.

Lo que se mantiene
Aunque cambian las pelotas, y hasta alguna que otra regla, hay cosas que siguen igual de mundial a mundial. Al disputarse en junio, las copas del mundo suelen estar acompañadas por reclamos en el marco de Rendiciones de Cuentas enviadas por el gobierno. Además, cada veinte años, el Mundial coincide exactamente con el año electoral. Otros caen un año antes de las elecciones, cuando la campaña empieza a despertarse. Eso genera que las noticias se repitan, y también sus protagonistas, como Sanguinetti, Astori o Vázquez.

Fuente: El Observador