Golden State logró su segundo anillo consecutivo y extendió su hegemonía

Golden State Warriors
Los Warriors vencieron 108-85 a Cleveland Cavaliers, liquidaron la serie final por un contundente 4-0 y gritaron campeones por tercera vez en las últimas cuatro temporadas.

El equipo de las estrellas fue demasiado para el solitario LeBron James. Golden State Warriors venció 108-85 a Cleveland Cavaliers y liquidó la serie final por un contundente 4-0 para gritar campeón de la NBA por segunda ocasión consecutiva.

Los californianos volvieron a sacar toda su chapa contra el mismo rival de las últimas cuatro temporadas, en las cuales levantaron tres trofeos. Por primera vez, el equipo de Steve Kerr no cedió ni un partido y dejó en cero a los mejores de la Conferencia Este.

En el cuarto juego, disputado en el Quicken Loans Arena, los Warriors establecieron diferencias desde el comienzo: arrasaron con un marcador 13-3 en los primeros 3 minutos de juego. El conjunto visitante continuó conservando la ventaja, con el tándem Curry (12 puntos, 2-3 en triples)-Durant (8 unidades) como estandartes, y así se llevó el primer cuarto por 34-25.

En el segundo capítulo, los Cavs ajustaron la defensa, aprovecharon una mini siesta del campeón y lograron situarse arriba por 39-38, al promediar el segmento. Sin embargo, bastó que los Warriors ejercieran nuevamente el control del juego, para que la diferencia al término del primer tiempo mostrara un consistente 61-52.

A partir del tercer período, los de Kerr ejercieron un abrumador dominio ante un rival que tiró la toalla antes de tiempo. Los Cavaliers ni siquiera mostraron empuje para intentar revertir la paliza y así fueron cayendo en la intrascendencia.

De esta manera, los Warriors sacaron la máxima (25-13) en el tercer cuarto, y ahí terminó todo.

Los últimos 12 minutos sirvieron para seguir disfrutando de los tiros de Stephen Curry (terminó como máximo anotador con 37 puntos), y las asistencias de Kevin Durant -el MVP de las finales- y Draymond Green (fueron 10 y 9, respectivamente).



También hubo un momento de emoción y ovación. Fue cuando, faltando cuatro minutos, LeBron (23 puntos) se despidió ante su gente saludando a cada uno de los jugadores rivales. Todo un Rey.

Golden State caminó con tranquilidad​ a un bicampeonato que pareció anunciado, luego de haber sorteado el obstáculo en la final de la Conferencia Oeste, cuando debió extremarse al máximo para eliminar a los Houston Rockets (4-3).

Es que durante la temporada regular parecía que la diferencia entre Golden State y sus perseguidores se había acortado. Hasta aparecieron los Rockets de James Harden (elegido el Jugador Más Valioso de la NBA) para robar un poco de flashes y terminar como el mejor del Oeste.

Sin embargo, el quinteto de Steve Kerr superó algunas lesiones que lo tuvieron a maltraer y terminó maravillando como los últimos años.

Cavaliers, en tanto, otra vez se quedó en la puerta de la gloria. Y saben que las probabilidades de que LeBron no continúe son muy altas. Lo cierto es que, si el Rey se marcha, con él lo harán las opciones de anillo para Cleveland.

Fuente: Clarín



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