García Morales es el máximo anotador histórico de la Liga de las Américas

El vuelo de la bola rumbo al aro tras salir de la mano de Leandro García Morales y su destino certero haciendo sonar solo la red es la secuencia más vista en la historia de la Liga de las Américas.

Con distintas camisetas pero con la misma ejecución del lanzamiento, el escolta uruguayo ha logrado construir una carrera memorable en la competencia continental. Tal es así que llegó a la edición 2018 como el máximo anotador de la historia del torneo y siguió dándole mayor volumen a su abultada cuenta de puntos. A pesar de sus registros estadísticos, García Morales no se encandila con las luces. “Los logros individuales que no están acompañados de éxitos colectivos muchas veces carecen de sentido. El básquetbol es un deporte colectivo y se juega para ganar, cuando eso no se logra, el resto pasa a ser una anécdota”, explica el tirador. Sin embargo, es inevitable una porción de satisfacción: “de todas maneras, es algo que me enorgullece haber logrado. Han pasado grandísimos jugadores por esta liga y estar dentro de los más destacados es gratificante”.

Si bien García Morales aún no ha podido ser campeón de la Liga de las Américas, ha llegado a definiciones con equipos que no estaban en los planes de muchos. Esa búsqueda de competir al máximo nivel posible es lo que lo mueve. “Llegar a un Final4 tanto con Biguá como con Aguada fue algo que jamás imaginamos en aquel momento y se disfrutó muchísimo. En el caso de Biguá, era la primera vez que un equipo de Uruguay lograba pasar a la final. La que me tocó perder con Halcones de Xalapa en Mar del Plata también fue linda, aunque me dio lástima haberme lesionado para el partido final”, dice Leandro.

Es inevitable, tratándose de un anotador incansable, recordar con él su actuación más deslumbrante en un partido de la Liga de las Américas. El 22 de marzo de 2014, en el partido por el tercer puesto, convirtió 42 puntos frente a Halcones de Xalapa para colgarse la medalla de bronce en el pecho con la camiseta de Aguada puesta.

Todos teníamos bronca por haber perdido tan feo contra Flamengo la noche anterior. Nos sentíamos en falta por lo que nos había pasado y salimos durísimo contra los mexicanos. Ellos arrancaron muy mal y cuando quisieron ponerse en partido nosotros ya estábamos con mucha confianza. Fue uno de esos días donde sale todo”, recuerda el uruguayo.

Pero luego de esa campaña de ensueño con Aguada, apareció una larga pesadilla. En julio de 2014 se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha, lesión que lo marginó de las canchas por un largo período. En ese lapso redescubrió la práctica del yoga. “Es algo que había hecho en mis épocas de universitario en Estados Unidos, pero al principio lo hacía obligado porque no me gustaba y no tenía la paciencia para estar una hora sentado o en el piso acostado controlando la cabeza. Con el paso del tiempo me di cuenta que me ayudó bastante a relajarme y a recuperarme entre partidos”, dice Leandro. Y agrega: “Tras esa dura lesión, incluimos el yoga en los primeros 3 meses de la recuperación y me ayudó muchísimo a manejar la ansiedad. A partir de ahí, en los equipos que me ha tocado estar siempre tratamos de incluir alguna sesión de yoga (a veces mezclado con pilates) para ayudar a la recuperación entre partidos y es algo que nos viene dando bastante buen resultado”.

De hecho, antes del comienzo del cuadrangular en Corrientes se lo pudo ver a García Morales realizando posturas de yoga en la cancha mientras sus compañeros tiraban al aro. Pero no es lo único que Leandro realiza para mantenerse bien. “Identifico tres pilares mi carrera: el entrenamiento, el descanso y la alimentación. La repetición de los buenos hábitos te alarga la carrera”, explica el escolta.

El uruguayo es fanático de Manu Ginóbili, quien a los 40 años se mantiene vigente en la NBA. Es una inspiración para él. Y así como el astro argentino, García Morales pretende continuar jugando y no tiene claro cuándo será momento de retirarse.

Si continúa con los buenos hábitos que lo hacen brillar a los 37 años, seguiremos viendo esa secuencia tan repetida en la historia de la Liga de las Américas: el vuelo de la bola rumbo al aro tras salir de la mano de Leandro García Morales y su destino certero haciendo sonar solo la red.

Fuente: FIBA

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Tecnólogo en Informática, Diseñador Gráfico, Community Manager y Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Fundador de portal Todo Deportes dedicado a las noticias mas relevantes en cada disciplina nacional e internacional.

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