El Liverpool golea a la Roma con una exhibición de Salah

Mohamed Salah
Salah, ídolo en Liverpool, decidió la ida de las semifinales ante la Roma con otra obra maestra, autor de dos tantos y dos asistencias para el recuerdo.

No hay otro en Anfield como Salah, ídolo con mayúsculas, protagonista del deleite de una hinchada que quedó entusiasmada con la llegada del egipcio el pasado verano. El Liverpool desembolsó tan ‘solo’ cuarenta millones de euros, precisamente a la Roma, y en pocos meses rentabilizó la inversión más acertada que se recuerda: “Si es bueno para ti, es bueno para mí. Si marca otro más, seré musulmán también”, compuso la grada de The Kop, canción que sonó con fuerza en la Champions, donde Salah volvió a manifestarse, esta vez ante su ex.

Casi media hora le costó al Liverpool despertar, superado hasta entonces por el conjunto italiano, necesitado de la intervención de Salah. Hizo magia el egipcio, capaz de conceder los sueños de su parroquia. No le supuso un gran esfuerzo, como si sorprender fuera empresa sencilla. Lo fue para él, que radiografió la escena, imaginó y envió el balón a la cruceta, imposible para Alisson. Levantó las manos Salah, en señal de disculpa hacia su antigua afición, que silbó el You’ll Never Walk Alone y enmudeció ante el 11 del Liverpool.

Pretendido por el Real Madrid, el precio de Salah es ahora incalculable, inmenso ante el City en los cuartos de final de la Champions, colosal ante la Roma. Antes del descanso el nuevo icono del club enloqueció a Anfield, con un segundo tanto que recordó a Messi, sutil en la definición. Volvió a excusarse, en una mezcla de emociones, abrazado por Mané ante el silbido que indicó el tiempo de descanso, aclamado por un estadio que se frota los ojos semana tras semana.



El repertorio de Salah no acabó, aplaudido por Klopp. El técnico alemán inició el encuentro con las manos atrás, tranquilo, atípico en él. Pero ante el vendaval de los suyos recuperó su versión más expresiva, desatado ante el tercer y cuarto gol de la noche, ambos asistidos por un Salah a quien todo le pareció insultantemente fácil. Cosido al pie, el balón siempre fue el gran aliado del astro egipcio, ganador del premio al mejor futbolista de la temporada en Inglaterra.

Una década después de llegar a su última final de Champions, el Liverpool dejó casi sentenciada la eliminatoria, tan solo abierta a un milagro inimaginable. En reconocimiento a su obra de arte, Salah fue despedido con todos los honores. En el descanso de la final ante el Milan en 2005, Rafa Benítez dijo a sus futbolistas: “Daos la oportunidad de ser héroes”. Aquel Liverpool remontó y se ganó un sitio en las páginas de oro. A este no le hace falta la machada. Tienen otra cita con la historia.

Fuente: Mundo Deportivo



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