¡El Atlético, a la final de Lyon!

El Atlético de Madrid está en Lyon. Ganó al Arsenal (1-0), con gol de Diego Costa, en una noche con sufrimiento, pero en la que el conjunto rojiblanco, muy superior en las dos áreas, supo jugar con la ansiedad y con el marcador para plantarse en una nueva final europea. Wenger se despide con tristeza. Y los colchoneros vuelven a soñar con un Metropolitano entregado.

Salió bien el Atlético, presionando arriba, bien plantado, con intensidad, con Costa porfiando con todo aquel que se le pusiese por delante como mejor argumento, hasta que por empeño, se plantó ante Ospina. Algo escorado, decidió jugársela en lugar de buscar el pase atrás a Koke, que llegaba solo. Falló. Justo después, Koscielny cayó lesionado. Solo. Pisó mal. Juego parado mientras el capitán gunner era atendido y sustituido. No podía seguir. Entró Chambers. Minuto 8. Y el equipo rojiblanco se desconectó.


Paradójicamente, el que creció fue el Arsenal, que comenzó a tener el balón y a asomarse el área de Oblak. En tres oportunidades, con peligro, pero siempre le faltó un rematador. Özil asumía el mando, llevando los ataques visitantes, con Monreal y Bellerín buscando profundidad por banda para hacer daño, pero los colchoneros se defendían de las embestidas, con un Godín imperial. La batalla estaba en la medular, con ambos conjuntos imprecisos, sobre todo el Atlético, donde Gabi, Koke y Saúl se mostraban imprecisos, al igual que Griezmann, frío.

Fue cuando el francés, con sangre en la nuca tras un codazo de Chambers (involuntario) dio un paso al frente, cuando el Atlético despertó. Lo hizo con dos acciones a balón parado que a punto estuvieron de ser gol. Koke primero, con una volea con la zurda y Griezmann luego, revolviéndose en el área, lo intentaron. El balón salió rozando el mismo palo. El Arsenal ya no llegaba. Y el Atlético lo intentaba, con más corazón (y balones largos) que cabeza.

En uno de esos despejado por Monreal, Thomas la robó. Griezmann la puso perfecta. Y Costa, tras ganarle en el cuerpo a cuerpo a Bellerín, definió brillantemente ante Ospina, Se adelantaban los rojiblancos en el descuento de la primera mitad. Pase largo, robo, asistencia y gol. Lo que buscaba Simeone, esta vez en el palco. Descanso, con mejor resultado que juego del Atlético. Pero un paso adelante, al fin y al cabo.



Los del Cholo salieron decididos a por el segundo tras el descanso, más precisos en el pase y sin la ansiedad del primer acto por el tanto. Un rechace estuvo a punto de ser aprovechado por Ramsey para empatar. Cuidado. El Arsenal no había bajado los brazos. Pero el Atlético quería dar el segundo golpe (Chambers apareció para frenar a Costa cuando se cantaba e segundo) y el partido, roto a pesar de no llevar ni una hora de juego.

Griezmann, crecido y líder, casi acierta con una falta. Thomas perdió un balón que olía a 1-1, pero volvió a aparecer Godín, inmenso, para dejar todo como estaba. Xhaka probó a Oblak, y en su primera intervención, respondió con una buena estirada. Eligió el cuadro colchonero tener posesiones largas, y paciencia para atacar, buscando una clara, como la que tuvo Griezmann tras dejada de Costa, pero su disparo se estrelló en un defensa inglés. En el otro área, Godín seguía despejando todo.

Wenger metió a Mkitharyan por Wilshere. Ganaban en calidad, pero perdían control en el medio. Tenían que marcar, claro. Estuvo cerca el armenio, con un disparo desde fuera del área que casi sorprende. O acertaba el Atlético en una contra, o el sufrimiento iba a ser mayúsculo. Las contras cada vez eran más claras para los rojiblancos, pero se echaba en falta ese último pase. Y sin Costa, que pidió el cambio en el 80’. Entro Torres. Antes Vitolo había dejado su sitio a Correa.




El Niño tuvo la sentecia pero le salió centrado el tiro. Se vaciaban los dos equipos (admirable Griezmann en el esfuerzo) y el tiempo se acababa. El Arsenal no podía. El Atlético no le dejaba. El Metropolitano rugía. Y se acabó. El equipo madrileño a la final. Una más. Como en todos los años pares desde 2010. El Atlético estará en Lyon.

Fuente: Mundo Deportivo