Atlético de Madrid vence al Eibar de visitante

Un gol de Gameiro basta a los de Simeone, que aguantaron en defensa ante un rival que mereció más

El partido de Ipurua se antojaba para el Atlético de Madrid como una prueba de calado para conocer la profundidad de su plantilla y lo que puede de dar de sí en eventualidades como la presente, en la que no podía contar con Gabi, Savic, Costa ni Filipe, por sanción o lesión. Y todo ello ante un equipo como el vasco que se encuentra en el mejor momento de la temporada. Hasta el choque de este sábado, el equipo de Mendilibar había sumado 19 de los último 21 puntos en juego.

Muchos cambios en el once inicial del Atlético respecto al que ganó al Getafe hace una semana. Fio su ataque Simeone a la dupla Griezmann-Gameiro, que tan bien le había salido en un partido con características similares como lo fue el del Levante. Y así fue por lo menos en lo que al rendimiento de la conexión francesa se refiere. El Atlético ofreció una primera parte como la de Valencia, en la que se preveía tormenta. Vertical, rápido, sencillo, fuerte en la marca. Pero hizo todo lo contrario que en aquel encuentro. Dio un paso atrás en la segunda mitad y sufrió. Vaya que si sufrió. Quizás no tanto en número de ocasiones pero sí que dio la sensación de jugar con fuego. No se quemó, de milagro, pero sería interesante que los hinchas vean a un Atlético que no recule tanto porque tiene pólvora para hacer lo de Las Palmas o Levante más a menudo.

La idea estaba clara, seguridad defensiva y unas transiciones fulgurantes al pasar el centro del campo. Pocos toques porque las dimensiones del campo armero. Por esta vía llegaron los primeros acercamientos del Atlético, dos entradas por banda de Correa, pero sobre todo un pase delicioso de Griezmann entre lineas al que llegó Vrsaljko como un tren bala para poner el balón en el segundo palo donde Koke, a puerta vacía, la mandó fuera.

El Eibar salió brioso al inicio del partido, volcando mucho su juego a la derecha, por donde Iván Alejo, un exrojiblanco, intentaba desbordar con velocidad. Interesante el duelo que mantuvo el vallisoletano con Lucas Hernández, excompañero de las categorías inferiores del equipo rojiblanco.

El Atlético encontró la fórmula a los 27 minutos con un grandísimo pase en profundidad de Saúl que Griezmann colocó en el corazón del área para que Gameiro lo parase y a la media vuelta batiese a Dimitrovic por debajo de las piernas. Un gol calcado a os que se dieron en el Ciudad de Valencia. La movilidad de Antoine, entre líneas, con la referencia de un Gameiro muy móvil también, dinamitó la defensa armera. Los de Mendilibar tenían muchos problemas para fijar y descifrar a un Griezmann que es muy dañino cuando se mueve entre líneas. También sufrieron mucho los centrales armeros, especialmente Ramis con la velocidad de Gameiro. De hecho, el central balear se jugó algo más que una amarilla al parar al exjugador del Sevilla cuando se marchaba como un tiro a la portería local.

Quiso responder rápido el Eibar. Y lo hizo en una jugada con varios rechazos en el área, en la que Enrich finalmente acertó a centrar al corazón del área a un Charles que remató alto. Fue la última ocasión de una primera parte en la que el equipo vasco no supo cómo hacerle daño al Atlético.

SEGUNDO ACTO Y PASO ATRÁS

Comenzó la segunda mitad con cambio de pieza en el Eibar. Se marchó Iván Alejo, que no había estado mal si bien Lucas le ganó la partida, para dar entrada a Orellana. Todo lo bueno que el equipo colchonero había exhibido en la primera parte se esfumó en cierto modo en la segunda.

A diferencia de lo que sucedió en Valencia, donde el Atlético no bajó el pistón, en Eibar, los de Simeone volvieron a dar ese paso atrás que acostumbran cuando se ponen por delante. Y claro, sufrieron, aunque sólo fuese por el hecho de contar con la presencia del equipo rival en su campo, por dejarle jugar como le gusta, con entradas por banda y balones colgados. A los 60 minutos, el Atlético ni se había acercado a la portería de Dimitrovic.

Y eso que el Cholo ya había metido en el campo a Carrasco buscando que el cuadro vasco tuviese al menos una preocupación que en ese momento no iba más allá de cómo triangular sin problemas en el campo contrario. Al Eibar le costaba, pero alguna tenía. Un centro de falta que Enrich remató de cabeza, tocó en Godín y el balón le llegó de milagro a Oblak.

El Cholo trató de asir el juego y retiró a Gameiro para dar entrada a Augusto. Carrasco se quedó en punta de ataque con Griezmann pero el panorama no cambió. Por su parte, Mendilíbar vio el envite, metió a Kike García en ataque y a Diop en el centro del campo.

El último cuarto de partido se convirtió en un vaivén de ocasiones. Griezmann se plantó solo ante Dimitrovic pero el galo marró. El meta le sacó el balón con el pie, como un portero de balonmano.

Luego, Torres, que había salido al campo por el francés, intentó una espuela a pase de Carrasco que se marchó por poco. En los locales, un cabezazo peligrosísimo de Oliveira que detuvo sobre la linea Oblak; y un disparo de Inui; justo antes del milagro de turno del esloveno. Otro disparo del japonés al que reaccionó con un vuelo fantástico cuando estaba cubierto por un montón de defensas.

El Atlético estuvo a punto de encontrarse con la tragedia al final, en un remate de Kike García que se marchó rozando el palo. Y de un disparo a bocajarro en el que el Eibar pidió penalti. Y otro remate de corner de Oliveira.

Fuente: Mundo Deportivo

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Tecnólogo en Informática, Diseñador Gráfico, Community Manager y Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Fundador de portal Todo Deportes dedicado a las noticias mas relevantes en cada disciplina nacional e internacional.

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